Que Tu Dulzura Sea Continua

Camino a la pastelería pasan por mi mente todos los diversos sabores que encontraré ahí. Sé que en ese lugar siempre encontraré algo dulce y agradable a mi paladar.

¿Qué sucedería sin un día el pastelero se descuidara y en vez de azúcar, vertiera sal a la mezcla? Todos los pasteles estarían en el mismo lugar, lucirían tan ricos como siempre, pero al llevarlos a mi boca producirían en mí un efecto de rechazo inmediato y una profunda decepción.

La palabra del Señor nos habla en el libro de Santiago 3:11 así: «¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?»

¿Cuántas veces has sido ese pastel salado? ¿Cuantos se han acercado buscando dulzura de Dios en ti, y se han vuelto decepcionados y tristes?

La ausencia de Dios en el caminar, el pecado oculto del corazón, las influencias de este siglo y la vana manera de vivir salan las fuentes que fueron diseñadas por el Rey para ser dulce bendición a aquellos que beben de ellas.

Palabras groseras, violentas, soeces, con doble sentido. Palabras llenas de odio y envidia. Palabras maldicientes, etc. son el fluir amargo de una vida que no ha conocido el verdadero convertimiento y que no ha sabido reconocer al Dios de la Gloria en sus caminos.

De una fuente no puede fluir un día dulzura, alabanza y adoración, y luego, al otro día, solo basura. Si te vuelves al Trono de la Gracia con sincero arrepentimiento, ten por seguro que su Sangre limpiará tu fuente y fluirás dulzura continua.

Dios es quién endulza las aguas, las purifica y las hace deseables. No seas como el pastelero descuidado, pon atención a tu comunión con Cristo y nadie se volverá decepcionado.

Con afecto, Pastora Mary Neira

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